
Sobre el tema del aborto admito tener posiciones contradictorias, por un lado está el derecho a la vida en el cual creo y por otro se que es absurdo e injusto que por ley impidamos a un médico a salvar la vida a una mujer con embarazo extra uterino por el hecho de que no se puede (sin excepciones) practicar ningún tipo de aborto.
En la práctica vemos que, a pesar de que ahora y desde hace mucho tiempo es ilegal en el Ecuador, el aborto se practica con mucha frecuencia con el agravante de que por su condición de clandestino no siempre se realiza en condiciones sanitarias óptimas, dejando como resultado que esta ley a favor de la vida termina matando mujeres, en la mayoría de los casos pobres.
No se trata de poner las cosas en blanco y negro, en derechas e izquierdas o de laicismo vs. iglesia. Al volver ideológica la discusión quedan en segundo plano los verdaderos protagonistas de los derechos: las mujeres y los no natos. Por un momento dejemos a un lado las posiciones religiosas o políticas, si lo que realmente nos importa es la vida de los otros, deberíamos empezar aceptando lo obvio: la ley no frenará los abortos, por lo tanto es ridículo pensar que ayudas a la resolución del problema apoyando o no, la inclusión de una frase concreta en nuestra Constitución.
En estos asuntos todos queremos salvar la conciencia, pero en este caso, la mía no estará tranquila por defender una ideología sino por apoyar la posición que salve más vidas, personalmente creo que legalizando el aborto el estado podrá hacer más por los dos sujetos de derechos involucrados, por lo tanto se salvarán más vidas. El discutir de la moralidad del aborto está bien para nuestras actuaciones personales, finalmente cada uno sabrá si lo hace o no, pero si estamos hablando su tratamiento dentro de una Constitución Política, es decir del manejo que el Estado pueda hacer de un problema de salud pública debemos pensar en el bien del otro no apresurarnos a juzgarlo.
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